OMM: Agujero en capa de ozono es el más grande de los últimos años

El tamaño varía cada año. El 2020, el agujero sobre la Antártida ha alcanzado uno de los mayores tamaños desde que el Protocolo de Montreal inició su tendencia a la disminución.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), dependencia de las Naciones Unidas, advirtió hoy que el agujero en la capa de ozono sobre la Antártida registra uno de los tamaños más grandes y profundos de los últimos años.

Agujero en la capa de ozono sobre la Antártida (4/Oct/2020).
Imagen: Environmental and Climate Change Canada

Se entiende como "capa de ozono" a la concentración de moléculas de ozono (O3) en la estratósfera que envuelve al planeta Tierra como una burbuja, con una extensión aproximada de entre 10 a 20 kilómetros. Las moléculas de ozono, conformadas por tres átomos de oxígeno unidos, actúan como una capa protectora al bloquear y rebotar parte de los rayos ultravioletas (UV) que llegan desde el sol. Bajo las zonas de la atmósfera donde la concentración de ozono ha disminuido dramáticamente la radiación solar ultravioleta se eleva a niveles peligrosos para la vida en la Tierra, y en humanos puede causar diversos problemas de salud: desde cataratas hasta cáncer de la piel.

"Entre los riesgos de los rayos UV están el cáncer de la piel y las cataratas. Muchos servicios meteorológicos nacionales emiten advertencias sobre los rayos ultravioletas y es muy importante que se les preste atención", señaló a la agencia Efe la portavoz de la OMM, Clare Nullis. La experta señaló que a esta fecha el agujero se extiende sobre 23 millones de kilómetros cuadrados. extensión superior al promedio registrado en la última década. Cabe resaltar que la capa de ozono varía de tamaño cada año: mientras que el 2019 tuvo un tamaño bastante disminuido, el 2018 tuvo una extensión similar a la actual. 

El principal enemigo de la capa de ozono son los químicos conocidos como clorofluorocarbonos (CFC), compuestos químicos, derivados de los hidrocarburos, que contienen cloro, flúor, y carbono. Cuando estos llegan a la atmósfera alteran las moléculas de ozono y las convierten en gases diferentes. Los CFCs son producidos principalmente por la industria de propelentes y refrigerantes. El Protocolo de Montreal fue un acuerdo firmado en 1987 y que entró en vigor en 1989 que busca regular la industria responsable de los CFCs y de cualquier otro gas que afecte la capa de ozono. Desde su entrada en vigor, las concentraciones de CFCs en la estratósfera se regularon, y posteriormente disminuyeron. No obstante, el daño ya infringido en la capa de ozono no se revertirá en décadas.

 

 

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