Bolivia: incendios forestales no cesan y afectan diez áreas protegidas en Santa Cruz

Presidenta de facto, Jeanine Áñez, declaró al país altiplánico en desastre nacional para canalizar ayuda internacional.
Foto: Fundación Noel Kempff Mercado.
Foto: Fundación Noel Kempff Mercado.

Al igual que el año pasado, Bolivia protagoniza un panorama desolador respecto a los incontrolables incendios forestales (y sequías) que destruyen la vegetación en su territorio. Según información revelada por la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), en declaraciones para Mongabay, más de dos millones de hectáreas se han visto afectadas en todo el país debido al fuego y las sequías.

Mongabay describe al panorama como especialmente desolador para los pubelos indígenas del país declarado plurinacional, así como para las áreas naturales protegidas las cuales verán consumidas parte de sus bosques y biodiversidad.

La situación en Bolivia es tan alarmante que la presidenta de facto, Jeanine Áñez, declaró a su país en "desastre nacional" 20 días después de haber decretado el estado de emergencia a consecuencia de los incendios y sequías en los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando, Chuquisaca y Tarija. Según el informe de FAN, solo en Santa Cruz el fuego ha alcanzado 10 áreas naturales protegidas. 

El investigador Vincent Vos, del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), de Bolivia, señala que el clima es cada vez más caliente no solo por efecto del cambio climático, sino también por la reducción de lo que se conoce como ‘ríos aéreos’. 

Vos explica que los ríos aéreos son en realidad el agua que proviene del Océano Atlántico y se concentra en las nubes, pero que son empujados por los vientos húmedos de los bosques de la Amazonía. Esta agua acumulada cae como lluvia sobre los bosques amazónicos, y otras regiones del continente sudamericano. “La Amazonia produce sus propias lluvias, por ser un sistema amplio absorbe agua desde el Océano Atlántico hacia el continente”, explica Vos.

Sin embargo —precisa Vos— la deforestación de la Amazonía genera un impacto sobre los llamados ríos aéreos o ríos voladores, por lo tanto, se agudizan las sequías.

“Los pronósticos climáticos son preocupantes, porque la Amazonia necesita de esas nubes, por eso estamos sufriendo estos problemas de intensa sequía. La estimación es que, si deforestamos un 5 % más de Amazonía, este ecosistema empieza a colapsar”, añade Vos. “Para el 2050 los bolivianos nos quedaremos sin bosques”sentencia el investigador cuyas predicciones coinciden con los alarmantes estudios de las Naciones Unidas referentes al marcado aumento en la frecuencia de desastres naturales alrededor del mundo (incluidas las sequías).

Lee el reportaje completo de Mongabay aquí.

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